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Disfrutando
los espacios naturales protegidos Al pensar en turismo sostenible parece que la primera idea que se nos viene a la mente es la de un destino exótico con comunidades indígenas buscando formas novedosas de conseguir el desarrollo de sus territorios. Muy cerca de casa (de la casa de cada uno de nosotros) existe un lugar que por su importancia y calidad natural y cultural ha sido considerado merecedor de una figura de protección: parque nacional, parque natural, reserva natural, reserva de la biosfera, zona de especial protección para las aves... no importa la denominación ni quién se la haya otorgado. Los espacios naturales protegidos no tienen por qué ser inaccesibles lugares que las autoridades han creado para fastidiar a sus habitantes y a los que quieren meter el coche hasta el fondo. A pesar de las restricciones a las que están sometidos, ofrecen al visitante un tipo de turismo diferente, en el que lo importante es descubrir valores naturales y paisajes fascinantes, llenos de vida, de cultura y tradiciones que en conjunto los hacen únicos.
1.Isla
de Ons Hace algún verano pasé varias semanas en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, posiblemente el más desconocido de entre los Parques Nacionales españoles. Está formado por varios archipiélagos (Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada) situados frente a la costa gallega y constituyen un magnífico conjunto de interés natural y etnológico. Nuestra “base de operaciones” estaba situada en la Isla de Ons. Además de una zona de acampada controlada, los habitantes ofrecen alojamiento sencillo y asequible al limitado número de personas que puede permanecer en la isla. El tráfico rodado está prohibido (excepto para las tareas de los habitantes habituales de la isla, que en verano de 2003 no pasaban de 9). La electricidad está limitada y por la noche apenas hay luz en la isla. El único acceso son los barcos que varias veces al día unen la isla con el continente. 2.Casa Durante la estancia desarrollamos multitud de actividades: voluntariado (limpieza de playas y senderos), avistamiento de aves y reconocimiento de flora y fauna guiados por monitores, visitas a otras islas del parque y a otros espacios naturales como las dunas de Corrubedo incluida la visita a sus centros de interpretación, recorridos en bici, charlas con los habitantes de la isla que nos relataron la historia de su vida allí acompañadas de multitud de anécdotas. 3.Avistando Los desplazamientos por la isla de Ons se realizaban siempre a pie o en bici, y a otras islas o al continente en viajes en barco organizados por los habitantes (su medio de vida). Durante esas semanas aprendimos a reconocer las especies autóctonas a proteger y las alóctonas a erradicar para mantener el equilibrio de los frágiles ecosistemas del parque, aprendimos a hacer papel reciclado, el funcionamiento de placas solares térmicas, vimos lo sencillo que resultaba guardar todos los desperdicios que generamos en las bolsas que nos habían entregado al entrar en el parque para dejarlas a nuestra salida en los contenedores preparados a tal efecto, evitando así la acumulación de basuras en el parque. Y comprobamos de cerca el impacto que un desastre como el hundimiento del Prestige había provocado en la isla y en la forma de vida de sus habitantes. 4.Reciclando Siendo partícipes de la importancia de una zona tan especial,
recorriendo cada rincón y disfrutando cada momento de extraña
paz uno aprende a entender el por qué de los espacios naturales
protegidos y de las gentes que lo habitan... y piensa ya en cual será
el siguiente. |
