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Índice:
Los riesgos para la salud
La contaminación
electromagnética
¿Qué podemos hacer?
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Desde
hace unos años, el móvil se ha convertido en una herramienta
“imprescindible” para la vida diaria. Mas que una moda,
es casi una prolongación de nuestro brazo. Sin embargo la
mayoría de los expertos recomiendan que los menores de 16
años NO usen el teléfono móvil. ¿Por
qué?
Los
riesgos para la salud
Aunque
las empresas de móviles están llevando a cabo una
publicidad muy agresiva orientada a adolescentes, hay que saber
que esta tecnología conlleva riesgos para nuestra salud y
puede provocar: dolor de cabeza, trastornos del sueño, fatiga,
irritabilidad, pérdida de apetito, dificultad de concentración
y disminución del rendimiento escolar, vértigos, trastornos
cardiovasculares, problemas visuales o auditivos, daños irreversibles
al sistema nervioso, incluso la aparición de ciertos tumores.
Estos riesgos han sido ya demostrados por una multitud de estudios
científicos independientes publicados en los últimos
años. Curiosamente, los estudios que más aparecen
en los medios de comunicación y que niegan que las radiaciones
electromagnéticas causen problemas en la salud han sido pagados
por las operadoras y las empresas de telefonía.
Los
niños y los adolescentes son especialmente vulnerables a
las radiaciones electromagnéticas, por lo que la mayor parte
de los expertos aconsejan que se evite el uso del móvil entre
jóvenes y niños de menos de 16 años.
La
contaminación electromagnética
No
sólo los móviles nos exponen a las radiaciones electromagnéticas,
sino también otros dispositivos “wireless” (sin
cables) como las wifi, inalámbricos... Para que funcionen
los móviles se instalan en todas las ciudades numerosas antenas
de telefonía móvil, que son causa de preocupación
en muchos lugares, especialmente entre los vecinos donde se instalan
estas antenas. Sabemos ya perfectamente que estas antenas tienen
una influencia muy negativa en la salud de muchas personas, tras
una experiencia de años. Pero se siguen instalando antenas
cada vez más, y de forma descontrolada en todas las ciudades,
porque la demanda aumenta exponencialmente:
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cada vez nos proponen más servicios con los móviles:
fotos, vídeos, internet...
las llamadas son cada vez más largas (con ofertas que hacen
como la de “llama 100 minutos al precio de 1”)
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cada vez se acapara a una población más amplia,
incluyendo a los niños de menos de 10 años
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la cobertura debe llegar cada vez a más lugares: dentro
de las casas, ascensores, coches...
Todo
esto provoca que se necesita cada vez mayor potencia para las antenas
que nos rodean.
¿Qué
podemos hacer?
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Lo más importante: usa el móvil sólo para
lo imprescindible. Para las llamadas largas o que podemos programar,
está el fijo
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Utiliza siempre un manos libres para evitar poner el teléfono
junto al cerebro
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Evita llevar el móvil permanentemente pegado a tu cuerpo,
ya que aunque no estés recibiendo o realizando una llamada,
también emite radiaciones
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No uses el móvil dentro del coche, ascensores o casas,
y en general, en lugares donde haya poca cobertura: el móvil
aumenta su potencia
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Cuando se hace una llamada, el móvil aumenta su potencia
hasta que encuentra la mejor antena receptora: evita acercarlo
a la cabeza hasta que fije la llamada.
¡Recuerda
que cuanto más usemos los móviles, más antenas
instalarán sobre nuestros tejados y mayores dosis de radiación
electromagnética recibiremos todos y todas!
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