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Índice:
Bibliografía
La “feminidad” se nos presenta
a menudo como el “carácter” innato de la
mujer: más reservada, muy preocupada por su imagen,
sentimental, vulnerable, sumisa... Lo masculino sin embargo se asocia a
lo fuerte, lo duro, lo racional y el hombre es considerado dominante,
activo. Aunque estos “valores” ya se han
cuestionado, la imagen de la mujer que se nos vende en los medios de
comunicación e incluso en libros como el célebre
“el hombre viene de Marte, la mujer de Venus” de
John Gray, sigue siendo la misma. ¿Y si el hombre y la mujer
no fueran sino personas, cada uno con sus características
-carácter, cualidades y defectos...- creadas a lo largo de
su vida? En una sociedad como la nuestra donde la imagen tiene tanta importancia, es a través de las imágenes desde donde se nos vende más a menudo la noción de “feminidad”. Por ejemplo, en la publicidad se utiliza muy a menudo la imagen de la mujer para atraer a los consumidores. La organización de consumidores FACUA afirma: “En pleno siglo XXI, todavía hay anunciantes que presentan a la mujer como un simple objeto de uso y consumo, un trofeo por la compra del producto publicitado. Lamentablemente, las sanciones por estas prácticas ilícitas brillan por su ausencia.(...) Muchos anuncios ayudan a mantener en ciertos sectores una concepción retrógrada de la imagen de la mujer”. El sexo vende, y esto lo saben utilizar muchos publicistas, aunque sea a costa de denigrar a la mujer. Por ejemplo, muchas veces se usa como reclamo cuerpos semidesnudos de mujeres como trofeo que se podrá obtener gracias a una bebida alcohólica. Otras veces se utilizan imágenes de mujeres sometidas, a pesar de la importancia que tiene desgraciadamente la “violencia doméstica” en nuestro país. Otro tipo de anuncios especialmente perniciosos son los que presentan a modelos muy delgadas anunciando una crema o un alimento adelgazante y quejándose de su supuesta necesidad de perder peso. La publicidad impone a hombres y mujeres un canon de belleza difícil de seguir, y que muchas veces distorsiona completamente la realidad. El siguiente vídeo (de Dove) denuncia cómo los anuncios y las empresas distorsionan la realidad del cuerpo de la mujer para meterlas dentro de un supuesto “canon de belleza” totalmente imaginario y hacer de esto el modelo a seguir:
Bibliografía |