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“Me
decían que una ingeniería no era para chicas y
estuve a punto de creerlo… pero no lo hice”
Denisse
Vega, nacida en el 1980, mexicana, ingeniera informática
El comienzo, o cómo descubrí
a meterme en las zonas prohibidas del ordenador
Tenía 10
u 11 años cuando tuve mi primera experiencia con una
computadora, fue en la escuela de niñas. Se le tenia que
montar el sistema operativo (DOS), nos enseñaron a navegar
en el solamente para encontrar un juego y desperdiciar esa hora de
clase... después de todo no éramos
“más que niñas” y a ninguna
debería interesarnos lo que realmente sucedía en
esa caja negra... o así pensaban nuestros maestros, que me
regañaban por no estar jugando y en cambio estar fisgoneando
los otros folders y archivos.
La siguiente maquina que tuve enfrente fue un Mac.
Entonces, se trataba de una máquina sin estilo y poco
interesante para mí pues lo único que nos dejaban
hacer con ella era usar un programa donde un cangrejo nos
“enseñaba” a teclear. Una vez, por
equivocación, abrí otra cosa que no estaba en el
“cangrejo”: era una consola de comandos del
sistema. Empecé a ver si podía encontrar lo mismo
que en las máquinas que había usado antes pero,
para mi desgracia, la maestra se dio cuenta y me saco de clases
poniéndome un reporte. Así que para evitarme
problemas con mis padres y la escuela deje a un lado mi curiosidad por
un tiempo.
Cuando entré en la preparatoria, con 14
años y una beca, me encontré con más
máquinas que tenían una novedad... se conectaban
entre ellas. Era divertido ver la reacción de la gente
cuando te tropezabas con un cable y dejabas a toda una línea
de computadoras sin red; pero más divertido era saber que
había una sala de cómputo SIN
supervisión de un maestro, esperándome
después de clase.
Como las maquinas eran diferentes a las que yo
había usado, la primera vez que entre a esa sala, no
sabía ni que hacer. Había un tipo de maquina que
en la pantalla me mostraba algo que decía Windows 3.1, era
muy lento y casi sentía que me iba a dejar ciega de los
colores tan horribles que tenia. En esas lo único que
podía y sabia hacer era escribir trabajos. Muuuy aburrido...
aunque tenía un cursor para el ratón :D
Había otras máquinas que no
tenían tantos colores y dibujos, pero que eran
más interesantes. Solo tenían 2 colores, se
manejaban con el teclado y no hacían uso del
ratón, pero eran más rápidas. El
sistema operativo que tenían se llamaba AIX. Con ellas
aprendí que había clientes de correo
electrónico y chats directos con otras escuelas... ideal
para hacer amigos en el mundo entero :D
Empecé a hacer mi experimentos (las
otras maquinas se iban poniendo mas bonitas, pero seguían
siendo muy restrictivas, no era divertidas) y me metí tanto
que encontré agujeros en el sistema y me divertía
mandando correos electrónicos a mis amigos sin remitente y
simulando estar en otros dominios. Era muy entretenido ver su cara de
asustados jejeje.
Lo que aprendía se lo
enseñaba a mis amigos y mis amigos a otros amigos, etc. Como
era de esperarse, acabaron quitándonos las aplicaciones
cómo el chat, finger, irc, y send (más que nada
son aplicaciones para comunicarse) con lo que me quitaban la libertad
de elegir que hacer con esa maquina. Pero encontré la manera
de entrar en los servidores y modificar los permisos de esas
aplicaciones. El crimen perfecto, sin huellas… excepto mi
fama, ya que el encargado sabía que sólo yo
podía hacer eso. Aunque no pudieron comprobar nada,
devolvieron las aplicaciones a su estado restrictivo y a mí
me expulsaron 6 meses de esa sala de ordenadores por sospecha.
Cuando llegó la hora de escoger mi
carrera profesional. Me decían que una ingeniería
no era para chicas, tuve familiares que me dijeron que en cuanto
consiguiera novio lo dejaría, otros dijeron que no
podría… y estuve a punto de creerlo... pero no lo
hice.
La carrera profesional, o
cómo ser mujer se tornó difícil
Me
inscribí en ingeniería en sistemas de
información, éramos solamente 2 chicas entre 20
chicos.
Al ir leyendo me di cuenta que existía
una comunidad (pequeña a lo que alcanzaba notar) de personas
que apoyaban el sistema operativo LINUX; el cual defiende el derecho a
la libre expresión y el compartir el conocimiento. Su
núcleo (kernel creado por Linus Torvalds, a quien
mordió un pingüino cuando niño y es por
eso que la mascota de Linux es un pingüino) nació
en una escuela y por lo tanto debía ser libre y gratuito.
Sus puntos a defender son 4 libertades básicas en ese mundo:
• "libertad
0": ejecutar el programa con cualquier propósito (privado,
educativo, público, comercial, etc.)
• "libertad 1":
estudiar y modificar el programa (para lo cual es necesario poder
acceder al código fuente)
• "libertad 2":
copiar el programa de manera que se pueda ayudar al vecino o a
cualquiera
• "libertad 3":
mejorar el programa, y hacer públicas las mejoras, de forma
que se beneficie toda la comunidad.
Todo hablaba de libertad, libertad de
expresión, libertad de uso, libertad de hacer lo que uno
sueña y quiere. Así que entre a la comunidad e
instalé Linux en mi computadora personal. Organice grupos de
instalación y de usuarios pero no había muchos
participantes y me preocupaban 3 cosas principalmente:
- en la escuela
sólo me enseñaban Windows y sus herramientas (lo
que me hacia pensar que fuera de mi mundo nadie conocía
Linux);
- el tiempo - la escuela,
el trabajo, el estudio, el novio, los amigos – era muy poco;
no se veían otras mujeres en esos proyectos.
Pero… si realmente la tecnología era demasiado
para nosotras ¿por qué no había quien
hubiera intentado enfrentarse a ella?
- Lamentablemente, por
diversas razones acabé enfocándome más
en Windows y mi sistema operativo libre se quedo totalmente en el
olvido.
En esos tiempos tuve un novio con el que trabajaba
de prácticas en una empresa. Fue entonces cuando me di
cuenta de que encontrar trabajo iba a ser muy difícil, ya
que dejé de ser Denisse Vega para pasar a ser la novia de X.
A pesar de que el trabajo se hacia entre los dos, yo fui perdiendo
presencia ante los ojos del jefe para pasar a ser un accesorio mas de
mi novio, quien se llevaba todo el crédito.
Comencé a buscar trabajo, y
escuché muchas excusas. Recuerdo una claramente donde al
presentar mi CV el encargado me dijo “CV impresionante, pero
no buscamos mujeres para puestos de ingeniería. Si tienes un
amigo con un CV por lo menos parecido al tuyo mándalo y lo
contrataremos”. No fue el único que me rechazo por
ser ingeniera, hubo otros que ni siquiera me otorgaban entrevista por
lo mismo. En los anuncios de periódico ponían
como requisito ser hombre casado, u hombre soltero. Me di por vencida
de buscar un trabajo en tecnología y encontré una
opción donde tenía que trabajar de contable en
una aduana, y no tenia genero especificado.
El trabajo me lo dieron en un principio por que mi
foto me hacia ver bien (me lo confesó el que me
contrató cuando cogió confianza conmigo) pero
poco a poco se dieron cuenta de lo que tenían en las manos.
Me hice cargo del área de informática
rápidamente y aunque no debía, podía
tener acceso a los servidores, routers y demás dispositivos
de redes.
En una ocasión el sistema que utilizaba
tuvo problemas y me tome la libertad de hablar al desarrollador para
darle un consejo al respecto. Eso eficientó el sistema y a
partir de ahí me continuo pidiendo consejos al respecto.
Tuve oportunidad de escribir en la revista interna que circulaba por
todo el país, y aprendí mucho de mi jefa...
sí tenia una jefa, aunque nadie la quería por ser
muy dura –lo que era de esperarse, pues para poder tener un
puesto así tuvo que pasar por muchas cosas.
Al cabo de un tiempo, decidí estudiar
una maestría en el área que me apasionaba: la
seguridad. Pensé: sé que las posibilidades de que
me contraten en esa área son muy pocas, pero al menos
disfrutaré mi estudio. Fui aceptada en un máster
en Bilbao... Tuve que decir adiós a mi país,
familia y amigos.
El master, o cómo me
adentré en Linux
Al
empezar el master me di cuenta que había temas que tocaban
el sistema operativo que estudie y que utilice la mayor parte de mi
vida: Windows. Pero más adelante las cosas se pusieron
interesantes... nos internamos en ese sistema operativo que tanto me
había agradado: Linux.
El master se me hizo difícil, me influyo
mucho el sentirme sola y haber dejado de estudiar por un tiempo, pues
perdí la practica. Sin embargo todo venia fluidamente a mi.
Me entere que había un grupo sobre software libre (e-ghost),
pero nunca me atreví a unirme, después de todo no
he hecho gran cosa en desarrollo y no me interesaba.
Entre a hacer mis practicas a una empresa de
tecnología, era todo un sueño para mi. Poco a
poco empecé a hacerme espacio para practicar lo que
había aprendido en el master aunque no me lo hubieran pedido
y empecé a ganarme la confianza de las personas. Me dieron
más responsabilidades y llego el punto en que me permitieron
entrar a reuniones sobre productos con otros departamentos.
Todo iba muy bien, yo estaba muy a gusto con mi
trabajo (aunque no ganaba bien, me interesaba y me hacia expresarme y
desarrollarme a mi ritmo), tenia amigos, había encontrado un
buen lugar donde vivir… tenia mi vida hecha.
De vuelta a México
Hubo un problema en mi familia, y tuve que volver
a mi país. Yo me negaba en cierto punto pues
sabía que no tendría las mismas oportunidades que
en España. Sin embargo, por mi calidad de
“inmigrante” ya se veía que no iba a
conseguir un empleo más digno que el que tenía.
En menos de un mes conseguí trabajo en
una ciudad relativamente alejada de mi familia. En un principio me dio
algo de miedo, pues el proyecto al que me asignaron me daba mucha
responsabilidad, pero nada que no pudiera manejar.
Ahora me encuentro muy bien, poco a poco me han ido
dando más oportunidades y han sabido apreciar mi esfuerzo.
Lo mejor es que me gusta mi trabajo, y me dan oportunidad de
desarrollarme profesionalmente. Estoy dentro de un proyecto que fomenta
y utiliza el sistema operativo Linux. Y por lo mismo he podido conocer
personas muy interesantes.
Es verdad
que no estoy en mi área de expertise en
tecnología, pero estoy aprendiendo mucho. Me han dado la
oportunidad de dar conferencias a nivel nacional y ahora estoy dentro
de una comunidad de software libre a nivel local. Aun que soy la
única chica que va a las reuniones, se que pronto
habrá más y más, pues es un
área muy interesante y en constante crecimiento. Lo
único que le hace falta es difusión.
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